Publicidad:
La Coctelera

ojitos-de-luna

5 Enero 2008

Delirios

Llovía y estábamos sin paraguas. Para colmo de males yo iba con vestidito corto y zapatos de tacón. Pero nos daba igual. No avanzamos el paso ni nos pusimos a correr ni tampoco buscábamos los balcones para descansar de la lluvia debajo. Él me abrazó y yo le cogí por la cintura intentando apretar nuestros cuerpos. Así andamos los diez minutitos de camino a casa, como si no lloviese, como si no nos estuviésemos mojando, cómo si no supiésemos que lo nuestro era un imposible.

Llegamos a casa, nos fuimos desvistiendo por las escaleras, y lo que nos quedaba de ropa puesta nos la quitamos mutuamente en el baño. Nos duchamos de pie, con nuestros cuerpos juntos, para entrar en calor, nos pusimos la primera ropa interior que encontramos a mano y nos metimos corriendo en la cama, intentando mantener el calor que nos había producido el agua caliente.

Como si nos hubiésemos conocido desde siempre, sin falta de preguntas ni de respuestas, sólo siguiéndonos con la mirada. Entendiendo que no nos hacía falta tantas tonterías para entendernos. Sabiendo que nos aceptábamos tal cual. Sin necesidad de vernos a oscuras, sin seducción ninguna, sin ingenio ni ropa interior sexy, sin premeditación. Sin cine y sin restaurante. Sin excusas. Sin vergüenza. Sin rencor. Sólo con esperanza. Sólo sabiendo que podíamos disfrutar de esa noche sin más, sin pensar en el mañana. Nada se disfruta más de lo que se sabe que tiene un final.

De medio lado y mirándonos a los ojos, entendiendo que no nos podíamos decir que nos queríamos, que de nada servirían las promesas que nos hiciésemos en aquellos momentos, que las palabras no nos curarían de soledad después de esos momentos. Hicimos el amor como si no nos quedase más tiempo, como si ya nada después de aquello tuviese sentido, como si no se volverían a encontrar esas manos que me rodeaban la cara o acariciaban mi cuerpo, como si no podría volver a encontrar esos ojos que me miraban con aceptación y no con reprobación. Quedamos extasiados y abandonados a nuestro cansancio, dormimos abrazados. Cada uno pensando en que el otro le diga al menos una razón para abandonarlo todo y quedarse con el otro.

(-¿Si me he ido sola a una ciudad por motivos de estudios por qué no lo puedo hacer por amor? Sólo quiero que me lo pidas tu.)

(- Miénteme, dime que si me quedo todo saldrá bien. Prométeme que no me dejarás tirado a la primera de cambio. Dime que valorarás que me quede por ti, que sabes lo que es dejar tu tierra. Sólo quiero que me prometas que no me harás daño, que vale la pena.)

Pero ni uno ni otro habló. Nadie se quería mojar ni ilusionarse, ni llorar por nadie, ni abandonar su vida sin saber que lo hacía con seguridad.

Por la mañana lo vi marchar, pero no quise que él supiese que yo me había enterado de todo. Me estuvo mirando durante unos minutos, me acarició el pelo, se posó de medio lado sobre mi pecho y me abrazó, me besó la frente. Se vistió y se fue. Y yo lo vi marchar escondida detrás de la ventana. Sé que algunas palabras no ayudan, pero te echaré de menos en días así, love.....


Ostias ¡!!!!!!!!!!! El despertador. La muela del juicio me está haciendo perder el ‘sentio’ ...............

servido por ojitos-de-luna sin comentarios compártelo

sin comentarios · Escribe aquí tu comentario

Escribe tu comentario


Sobre mí

Una transeunte más de la vida, con miles de proyectos por delante que ojalá algún día pueda llegar a cumplir ...Sé quién soy, de dónde vengo y a dónde quiero llegar, aunque a veces, no puedo evitar perderme por el camino.

Fotos

ojitos-de-luna todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera